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Paola, funcionaria

Me llamo Paola. Tengo 59 años, soy madre de familia numerosa,3 hijos; vive conmigo mi madre de 90 años. Mi formación se fundamenta en las Humanidades, sin embargo, mi profesión es funcionaria de justicia en el Gobierno de Navarra.

Mis aficiones son leer y escribir, escuchar música, series y conferencias. Pasear es algo esencial en mi vida, el contacto con el exterior me gusta y mucho más en compañía de una amiga con la que conversar. 

Mi día a día, hoy en el confinamiento, consiste en desayunar con mi madre y empezar hacer las tareas domesticas acompañada de la radio, me encanta. Me informo y anotó cosas que me han llamado la atención. Al final de la mañana, si hace sol, me gusta tomarlo, tengo la suerte de tener una “hermosa terraza”. De allí paso a la fase de preparación de la comida. Comemos. Seguidamente escucho las noticias y me acuesto una mini siesta reparadora.

Puesto que he cogido vitalidad para iniciar la tarde, unas veces tiendo, otras escucho la radio, hago un pequeño cuadro de gimnasia para mi espalda y dedicó un espacio para la lectura; siempre tengo libros empezados de diferentes temas. Ceno, veo TV e interactuó con internet y a dormir sobre la una. 

Estos días del confinamiento me siento “como si se me fuera del mundo”. Una sensación extraña al no poder salir. Soy casera pero necesito caminar y ver algo del exterior que me haga sentirme unida a la colectividad. Por lo demás, salvo que no voy a trabajar…más o menos es el plan que sigo en mi casa. Para mí, mi hogar es una parcela particular en la que convivo con los míos y realizó lo que me gusta. 

Realmente, no he tenido miedo de la pandemia. Desde el momento uno, me he protegido de guantes y mascarilla, esto me ha dado seguridad. También me he fortalecido con vitaminas, que les he dado a mi familia.

He priorizado proteger a mi madre, dada su edad de riesgo. La precaución y la cautela hasta ahora nos ha servido. Estamos todos bien, damos gracias por ello. Sé que el camino es largo, la situación es inédita; dada su complejidad es todo una incógnita.

Espero que todo acabe bien y aprendamos a diferenciar lo esencial de lo superfluo. Deseo que un mundo más humano salga de esta lección que nos ha dado la vida. 

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